miércoles, 29 de junio de 2016

Otelo Resumen

Primer acto

Yago se encuentra hablando con Rodrigo, quien confiesa que está enamorado de Desdémona y le reprocha a Yago que sus consejos han sido inútiles para acercarse a su amada. Yago, a su vez, está furioso con Otelo, porque no le ha nombrado su lugarteniente a él, sino a Casio. Rodrigo avisa a Brabancio, padre de Desdémona, de que ésta se ha escapado con Otelo. En otro lugar, poco después, Yago cuenta a Otelo que ha estado varias veces a punto de matar a Rodrigo porque éste hablaba mal de él. Llega Casio para llamar a Otelo ante el Senado veneciano para que reciba el mando de una expedición a Chipre contra los turcos. Estando allí, Brabancio le acusa de seducir engañosamente a su hija, pero Otelo cuenta toda su historia y hace llamar a Desdémona para que declare si no le sigue por su voluntad. Yago, después, incita a Rodrigo a reunir dinero y a seguir a Otelo para conseguir a Desdémona, cuando ésta se canse de su “moro”, que según afirma él es inevitable.

Segundo acto

En Chipre, una tormenta ha destruido la flota turca antes de que los venecianos combatieran contra ella. Casio ha desembarcado ya; aparece la nave de Otelo, tan esperada por Desdémona, Yago, Rodrigo y la mujer de Yago (Emilia), llegados antes en otra nave. Entre todos ellos se forma una conversación un tanto desvergonzada en sus alusiones nupciales. Aparece Otelo y se va con Desdémona. Yago convence a Rodrigo de que Desdémona, en realidad, está enamorada de Casio, y le incita a provocar a éste para que le quiten su puesto de lugarteniente de Otelo. Chipre está en fiestas: Yago quiere hacer beber a Casio, quien se marcha, pero vuelve con otros (entre ellos, Montano) que ya han conseguido que beba, y se va otra vez. Yago manda a Rodrigo provocar a Casio, que vuelve persiguiendo a Rodrigo. Casio, en lucha, hiere a Montano, que le quería retener. Aparece Otelo, para saber qué riñas son ésas. Las hipócritas declaraciones de Yago contribuyen a que despida a Casio de su puesto de lugarteniente suyo. Quedan solos Yago y Casio; Yago le convence para que apele a Desdémona, y luego (ya solo) decide que Emilia también ayude a Casio en esa tarea.

Tercer acto

Yago va a buscar a Emilia para que Casio hable con ella sobre cómo ver a Desdémona. Casio se entrevista con Desdémona, encargándole que interceda ante Otelo para recuperar su puesto de lugarteniente. Se está despidiendo cuando llega Otelo y le ve irse. Desdémona intercede por Casio ante Otelo, pero éste aplaza el asunto. Yago suscita celos en Otelo, a propósito de esa visita de Casio. Vuelve Desdémona, y encuentra perplejo a Otelo. Se le cae el pañuelo que le había regalado Otelo, con quien se va. Emilia recoge el pañuelo. Yago lo ve al llegar y se lo pide, para dejarlo caer luego en el cuarto de Casio. Vuelve Otelo, ya del todo celoso. Yago le dice que, aunque no pueda ahora probar sus celos, están bien fundados, y le promete pruebas. Desdémona, con Emilia, va a buscar a Casio. Aparece Otelo: Desdémona le dice que ha mandado llamar a Casio para que hable con él. Otelo le pide el pañuelo que, según Yago, habría regalado ella a Casio. Como Desdémona no lo tiene, se va, furioso. Entran Yago y Casio; éste habla con Desdémona sobre la inutilidad de sus intentos de mediación. Casio, que tiene el pañuelo de Desdémona (sin saber que es de ella, por haberlo encontrado en su cuarto, dejado allí por Yago), se lo da a una mujer con quien tiene amores, Bianca.

Cuarto acto

Yago, con insinuaciones, aumenta los celos de Otelo, quien sufre un ataque. Yago hace que Otelo se esconda para observar su conversación con Casio, llevada por él malignamente. En realidad, habla acerca de Bianca, pero de modo que Otelo piense que se refiere a Desdémona. Bianca entra entonces y devuelve el pañuelo de Desdémona a Casio, quien se va con ella. Otelo queda convencido al ver el pañuelo: Yago impide que se incline a la compasión y al perdón, y le incita a estrangular a Desdémona. Entra Ludovico, de Venecia, primo de Desdémona, con una carta en que ordenan a Otelo volver a Venecia, dejando a Casio al mando de la flota. Otelo abofetea a Desdémona, ya entregado a sus celos, y le dice que se retire. Ludovico piensa que se ha vuelto loco. Otelo habla de sus celos con Emilia, quien niega toda culpa por parte de Desdémona. Entra ésta, y también rechaza toda sospecha de Otelo. Él se va, y Yago le dice a Emilia que la excitación de Otelo está causada por sus responsabilidades de mando. Se queda solo Yago, y entra Rodrigo, quien le reclama que cumpla su promesa de conseguirle ver a Desdémona, a cambio de lo cual le había dado joyas y dinero . Yago le persuade para que mate a Casio, ya que así no se podrá marchar Otelo, llevándose a Desdémona. Luego, en una escena entre Emilia y Desdémona, ésta canta la famosa canción del sauce, de tristes presagios.y acepta su desvelo

Quinto acto

Yago acompaña a Rodrigo, situándole al acecho para que mate a Casio, pero éste hiere a Rodrigo, aunque es herido por la espalda por Yago. Entra Otelo y alaba a Yago, creyendo que ha herido a Casio en atención a él mismo y a sus celos. Quedan gimiendo Casio y Rodrigo, éste moribundo, aquél herido. Aparece Ludovico, con Graciano, pero no se atreve a acercarse. Entra Yago, en camisa, como si se hubiera acostado ya. Casio le dice que Rodrigo le ha herido, sin saber que es el mismo Yago quien lo ha hecho. Yago remata a Rodrigo para que no descubra su intriga. Llega Blanca, y se llevan herido a Casio, quien declara no conocer al hombre ya muerto (Rodrigo) que le atacó. Yago hace que le retiren. Llega Emilia, ante la cual Yago echa la culpa de la pelea a Bianca.

En la alcoba de Desdémona, entra Otelo con una luz y la despierta. Otelo la acusa de infidelidad y, a pesar de sus negativas, la estrangula. Antes de que muera, entra Emilia para contar la riña en que fue herido Casio, pero la interrumpen los gritos finales de Desdémona (“¡injustamente asesinada!… Muero con muerte inocente”), la cual, sin embargo, muere sin acusar a Otelo. Éste declara a Emilia haberla matado y explica su motivo, la imaginada infidelidad. Emilia defiende la inocencia de Desdémona y, al saber que todo se basa en el testimonio de su marido, Yago, afirma que éste miente, y cuando le ve aparecer, junto con Montano y Graciano, le emplaza a que diga la verdad. Emilia aclara la historia del pañuelo perdido; Yago la mata entonces, furioso de que le descubra en sus intrigas. Entonces hacen prisionero a Yago, y traen también a Casio, herido, para que se aclare todo. Otelo, desesperado, hiere a Yago y se da muerte a sí mismo.

viernes, 24 de junio de 2016

JACINTA LA MALCRIADA (CUENTO)

Jacinta la malcriada


Los padres siempre esperan sacar lo mejor de sus hijos. Se trata de un gran esfuerzo eso de criar a un ser humano y enseñarle todo sobre la vida. Además de darle vida, alimentarlo y cuidarlo mientras se enferma, los padres deben enseñar a su prole cómo conducirse en la vida. Creo que esa es una tarea titánica que no termina ni siquiera cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad. Será por eso que los padres siempre sienten el impulso de decirnos qué hacer, aunque ya no seamos unos niños. Pero la situación se repite cuando los hijos nos convertimos en padres… y así sigue el ciclo de la vida.
jacinta-la-malcriadaHubo una vez una niña muy malcriada que se llamaba Jacinta, era de esas que dan muchos dolores de cabeza a sus pobres padres. Estos querían que la niña fuera obediente, pero no había manera de conseguirlo. Los padres siempre pretendían que ella se comportara correctamente, pero no había una sola vez que la pequeña no contestara de mala manera. Otra opción podía ser que los ignorara olímpicamente. Esto enfurecía a los padres, pero también los preocupaba porque los años iban pasando y su hija no mejoraba el carácter.
La situación fue a peor el día que la niña anunció a viva voz que deseaba conocer en persona a la Dama Duende, una malvada mujer de la que todos hablaban con terror. Los padres, que habían oído los cuentos en el pueblo, se horrorizaron y le rogaron a su única hija que no sucumbiera a ese capricho, uno de los más peligrosos que había tenido nunca. Según narraban los hombres del pueblo, la bruja vivía en lo más profundo del bosque, y ya habían desaparecido muchos niños caprichosos al adentrarse en su guarida, y allí se dirigió la niña.
Cuando la niña comenzó a adentrarse en el bosque la luz se fue alejando y de pronto se encontró a oscuras. Luego de haber dado algunos pasos, la nena se asustó muchísimo porque se cruzó en el camino con un hombre de color verde. Como nunca había visto a una persona de semejante color se sintió en peligro ante lo desconocido. Para colmo de males, al poco tiempo la misma niña se topó con un hombre de color… ¡rojo! Si la pobre caminante ya estaba asustada, ahora mucho más. Ella apretó el paso, porque se sintió muy lejos de su casa y sus padres protectores. Cuando ya pensaba que estaba a salvo en el bosque la pobre niña se cruzó con un hombre negro. También se asustó, pero no tanto, porque hombres negros hay muchos en el mundo.


Cuando ya creía que nunca llegaría a la casa de la famosa bruja divisó una casucha muy fea en medio del bosque oscuro. Pero sus problemas estaban muy lejos de acabar. A medida que se acercada a la casita fue divisando que dentro de la misma había una criatura muy grande, parecida a un demonio. Los demonios son muy feos y echan fuego por la boca, son criaturas muy temibles. La niña pensó que sus ojos la traicionaban porque en realidad jamás había visto tantas criaturas sobrenaturales en su corta vida. No se le ocurrió pensar que la bruja que tanta curiosidad le daba estaba involucrada en las extrañas apariciones del bosque.
Venciendo su propio miedo, la niña tocó la puerta de la casa y le abrió una señora muy amable, rodeada de mucho animales; perros, gatos, loros, etc.. . La amable señora la invitó a pasar, y cuando la niña estuvo dentro de la casa y se sintió más protegida. Fue allí que encontró a la bruja que tanto le habían comentado. No le pareció que fuera tan temible. Pero se equivocó por necia y caprichosa, y por no escuchar a sus padres. La bruja malvada la convirtió en un asno, y desde aquel momento la tuvo trabajando de sol a sol, siempre cargada con leña, piedras, plantas para sus pócimas, etc.
hada-blancaLos padres muy preocupados al ver que llevaba varios días desaparecida, convocaron a todo el pueblo, para en grupo adentrarse en el bosque y buscar a su hija, que aunque muy malcriada y desobediente, seguían queriendo. Los vecinos del pueblo no dudaron en ayudar, ya que en casi todas las familias habían desaparecido niñas y niños malcriados que fueron en busca de la Dama Duende.
Para poder luchar contra los hechizos malvados de la bruja, llamaron a una Hada Blanca, capaz de bloquear y revertir los hechizos oscuros de la Dama Duende. El gran grupo se adentro en el bosque,muchos de ellos  armados con todo tipo de armas: hachas, antorchas, cuchillos, etc..conforme se iban encontrando con las criaturas encantadas las iban devolviendo a su estado normal, deshaciendo los hechizos malévolos, y todos ellos se unían al grupo de rescate. Al llegar a un claro del bosque donde estaba la casa de la Dama Duende, la rodearon y quemaron, y solo se salvaron las mascotas y animales que con ella vivían, pero ni rastro de Jacinta y los otros niños,todos quedaron muy abatidos por no encontrarlos, pero al cabo de un rato, el Hada Blanca que era capaz de vez en el interior de los animales y personas, se acercó a ellos, y consiguió liberarlos a todos de su aspecto animal, y todo prometieron nunca más desobedecer a sus padres.
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